Si me llegas a preguntar allá por el mes de mayo por el nombre del presidente de gobierno de Honduras, hubiera tenido que tirar de google para poder responderte. De Honduras sabía lo que aprendí en el colegio: país centroamericano, de ascendencia maya, cuya cultura y habitantes fueron aniquilados tras la conquista española de cuyo yugo no pudieron liberarse hasta bien entrado el siglo XIX (no me lo enseñaron así); y lo que mis más de cuarenta años de vida han dejado en mi memoria: las matanzas de izquierdistas durante los años ochenta del siglo pasado y la utilización de Honduras por parte de Estados Unidos en su guerra terrorista contra Nicaragua. También sabía de la depauperada economía hondureña y de la miseria y el analfabetismo en que vive la mayoría de la población, sometida a un régimen de explotación controlado y auspiciado por unas pocas familias que dominan casi todo el país.
Pero los acontecimientos ocurridos en Honduras en el mes de junio volvieron a poner al país en primera plana mediática. El motivo es de sobra conocido: el golpe de estado cívico/militar por el cual el presidente electo de la República de Honduras fué detenido y expulsado del país. Un golpe de estado en el que intervinieron militares, jueces y congresistas. ¿El motivo del golpe?: Manuel Zelaya iba a consultar a la población mediante referéndum sobre la posibilidad de votar, también mediante referéndum, la idoneidad de modificar la Constitución del país. La pregunta del referéndum que podía propiciar un referéndum sería muy sencilla:
¿Está de acuerdo que en las elecciones generales de 2009 se instale una cuarta urna en la cual el pueblo decida la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente?
Y las opciones a la pregunta también serían muy sencillas
Si___ No___
A partir de un ejercicio tan básico de Democracia, saltaron todas las alarmas, porque según argumentan los defensores del golpe de estado, la sola idea de querer modificar la Constitución es delito. El motivo es que la actual Constitución de Honduras, promulgada en los años ochenta por un régimen genocida, prohibe la modificación de la Constitución. Alucinante.
Cuando la detención y la expulsión del país de Manuel Zelaya se hizo pública y supe de los motivos, me puse de "su lado". No por nada personal, porque Manuel Zelaya me cae gordo, me parece poco de fiar, no me gusta. De forma irracional, claro, porque no le conozco. Supongo que mis fantasmas personales no le ayudan demasiado. Pero el caso es que Zelaya quería hacer una pregunta a su pueblo, y sus enemigos políticos, esos mismos que, al igual que Zelaya, se han aprovechado de un sistema semi-feudal basado en la salvaje explotación de sus semejantes, lo detuvieron y lo expulsaron del país, subvirtiendo el "orden democrático" de Honduras.
¿Te acuerdas de aquella ley que Jose María Aznar quiso crear, y que no tuvo tiempo de hacer efectiva, por la que cualquier consulta al pueblo vasco que propusiera el lehendakari Ibarretxe en el sentido de modificar la relación que mantiene el País Vasco con España, podía dar con éste en la cárcel? Pues el caso de Honduras es similar, salvando las distancias y la complejidad jurídico-política de cada lugar. La Democracia les dá miedo a los demócratas.
Durante los meses que median de junio a septiembre, la noticia del golpe de estado en Honduras hizo tímidas apariciones en los medios, y siempre para informar que la comunidad internacional condenaba el golpe de estado y pedía al gobierno golpista de Micheletti y a los partidarios de Manuel Zelaya "diálogo". Pero poco más se ha hecho: declaraciones y amenazas que no llegan a concretarse en nada ¡tres meses después!. La situación corría el riesgo de eternizarse, hasta que el transcurso del tiempo, la falta de reacciones efectivas del exterior, junto con el silencio informativo de la resistencia que buena parte de la población hondureña estaba desarrollando, convirtieran la anormalidad en algo muy normal.
Pero el pasado lunes se produjo un golpe de efecto magistral. Manuel Zelaya anunció que se encontraba de nuevo en Honduras, refugiado en la sede de la embajada que Brasil mantiene en Tegucigalpa. Ese mismo lunes comenzaba la reunión de alto nivel sobre el cambio climático en la ONU, lugar dónde se esperaba a Manuel Zelaya y dónde nunca apareció. Estaba ya con su pueblo, mientras el resto de mandatarios internacionales escenificaban una vez más el paripé de su preocupación por el medio ambiente.
Los mayores sorprendidos fueron los golpistas partidarios de Micheletti. En un principio Micheletti declaró públicamente que el regreso de Zelaya no era más que una operación de "terrorismo informativo", y la visión de su enemigo político y personal en las dependencias de la embajada brasileña debió suponer un duro golpe. La reacción represiva no se hizo esperar. Alrededor de la embajada se habían concentrado numerosas personas aclamando a su derrocado presidente. Su número era cada vez mayor, y sus reivindicaciones muy claras: restablecer el orden democrático anterior al golpe de estado. Su acitud era pacífica y serena, a la vez que entusiasta. Pero intervino la policía y también el ejército para disolver la concentración y preparar un asalto a la embajada, una invasión de territorio brasileño.
Toda ésta semana viene siendo de auténtico infarto. Detenciones, reclusión de manifestantes en un estadio de fútbol (¿a qué te suena esto?), torturas, toques de queda, amagos de asalto a la embajada, ataques con gases al interior de la embajada, denuncias públicas de organismos internacionales que velan por el respeto a los Derechos Humanos contra el gobierno golpista de Micheletti... represión, represión, represión y represión de voces que claman por la democracia en su país. Voces hartas de ser ninguneadas y humilladas, obligadas a trabajar extenuantes jornadas diarias por mucho menos de lo que cuesta un menú del día,mano de obra semi-esclava al servicio de multinacionales extranjeras, principalmente estadounidenses.
¿Y qué están haciendo ahora los defensores a ultranza de la democracia? Pues un nuevo paripé de foto de portada y apertura de informativo. En esta ocasión la cosa va sobre la reordenación del sistema financiero mundial. Otra vez.
Pero hay muchas personas que no desistimos, dentro de los miserables medios de que disponemos, infinitamente mejores a lo que nunca tuvimos y con un potencial enorme, de hacer al menos un recordatorio diario, de presionar, aunque sólo sea al vecino para que presione a su otro vecino que a su vez..., de protestar y desahogarnos, aunque sólo sea para tener la sensación de que estamos haciendo algo.
Yo no lo hago por ninguna revolución, por ningún zelaya. Lo hago porque creo en la libertad de las personas a elegir su destino y romper las cadenas que les aprisionan.
Más y mejor información:
Honduras en lucha
Habla Honduras
Actualización 0:51h.: fhku deja en los comentarios dos enlaces de interés para visitar:
Blogs de Honduras
Blog del Movimiento Social Nicaraguense Otro Mundo es Posible
Actualización 18:15 h. lunes 28: El comentario de Dsoul en Menéame, a una noticia que yo he enviado, me dá un argumento para que vea a Zelaya con mejores ojos.
#23 #21, El referendum de Zelaya, no era para quedarse, él no podía volver a ser presidente... era para iniciar un proceso constituyente.
Poner a la misma altura a Zelaya que a Micheletti, es como mínimo estupido. Las constituciones no son inmutables, se pueden cambiar por muchas razones o propositos, o simplemente 'enmendarlas'. Un cambio en la constitución, era lo único que quería Zelaya proponer en referendum, dicho cambio sería solamente aplicable una vez aprobada la nueva constitución.
Zelaya no puede ni debe convocar elecciones en el exilio, debe hacerlo cuando los golpistas hayan abandonado la casa presidencial, y estén presos a la espera de juicio.
Independientemente, de si Zelaya piensa o no, en el bienestar de su pueblo, es el legítimo presidente de Honduras, y es a él como presidente, en el Palacio presidencial a quien corresponde dirigir el país, y no a una marioneta golpista, que después de escudarse en la constitución lo primero que hace es suspender las garantías constitucionales.
PD: Suponiendo que tenga mas interes en su bienestar que en el de su pueblo, ¿Porque no se ha quedado comodamente, en algún país de centro o sudamerica, como refugiado político? No entiendo entonces, porque arriesgarse a cruzar escondido una frontera, tras varios intentos fallidos, y arriesgandose a una detención que probablemente le costaría la vida, o a un juicio que estoy seguro, no sería ni justo ni imparcial.
Poner a la misma altura a Zelaya que a Micheletti, es como mínimo estupido. Las constituciones no son inmutables, se pueden cambiar por muchas razones o propositos, o simplemente 'enmendarlas'. Un cambio en la constitución, era lo único que quería Zelaya proponer en referendum, dicho cambio sería solamente aplicable una vez aprobada la nueva constitución.
Zelaya no puede ni debe convocar elecciones en el exilio, debe hacerlo cuando los golpistas hayan abandonado la casa presidencial, y estén presos a la espera de juicio.
Independientemente, de si Zelaya piensa o no, en el bienestar de su pueblo, es el legítimo presidente de Honduras, y es a él como presidente, en el Palacio presidencial a quien corresponde dirigir el país, y no a una marioneta golpista, que después de escudarse en la constitución lo primero que hace es suspender las garantías constitucionales.
PD: Suponiendo que tenga mas interes en su bienestar que en el de su pueblo, ¿Porque no se ha quedado comodamente, en algún país de centro o sudamerica, como refugiado político? No entiendo entonces, porque arriesgarse a cruzar escondido una frontera, tras varios intentos fallidos, y arriesgandose a una detención que probablemente le costaría la vida, o a un juicio que estoy seguro, no sería ni justo ni imparcial.