Cerrar las puertas a la paz
Una vez más, el gobierno del Reino de España opta por cercenar cualquier esperanza de pacificación.
Desde hace varios meses, y desde diversos medios informativos, se venía especulando con la posibilidad de que la izquierda abertzale estuviera preparando una nueva estrategia para retomar un proceso que abordara la consecución de la paz exclusivamente desde el diálogo y la negociación. Las noticias mantenían un tono especulativo y no aportaban ningún dato con la suficiente concreción como para ser tenidas en cuenta como definitivas, pero eran tan persistentes, mantenían una regularidad ininterrumpida y, en definitiva, trataban sobre un tema que tantos miles de personas anhelamos, que la sola posibilidad de que fueran ciertas a muchos nos sonaba a música celestial. Pero no debía ser igual de celestial para todos, porque cuando el ministro de interior del Reino de España, Alfredo Pérez Rubalcaba, fué preguntado por periodistas sobre la posibilidad de reabrir un proceso de diálogo su repuesta fue tajante:
"una nueva farsa de Batasuna, que saldrá diciendo aquello de que condena la violencia, y que le demos tiempo para convencer a ETA de que deje de matar y que, por tanto, legalicemos su partido"
"Esa vía se exploró tres veces y fracasó porque ETA no quiso poner fin al terrorismo. Esa vía está descartada y es parte de la historia. Ni legalización, ni diálogo. La tesitura es o ETA lo deja, o las fuerzas de seguridad, jueces y fiscales se lo harán dejar. Es importante que el mundo de la violencia reciba nítidamente este mensaje"
Esas declaraciones se hicieron tras el atentado terrorista de ETA en Mallorca que costó la vida a dos guardias civiles, y yo, que sigo siendo un ingenuo, no dí a esas declaraciones ninguna importancia porque pensé que habían sido echas en un momento en que, tal vez, el sentimiento de rabia podía estar nublando la razón a quien esas palabras pronunciaba.
Pero no era así. En la tarde de ayer, el gobierno del Reino de España ha abortado la iniciativa política de la izquierda abertzale con la detención de las personas que más estaban apostando por la resolución del conflicto por vías exclusivamente políticas.
A falta de conocer las imputaciones que pesa sobre las personas arrestadas, aunque con las pistas suficientes como para hacerme una idea, las detenciones parecen obedecer más a estrategias políticas que a fundamentos jurídicos, si exceptuamos los fundamentos juridicos que pueden extraerse de una infame Ley de Partidos que, contraviniendo preceptos fundamentales de un auténtico Estado de Derecho, fué redactada a medida para la criminalización de un único partido político.
Algunas consideraciones y preguntas:
1- Si, como todo apunta, las personas detenidas estaban pergeñando el nacimiento de una nueva formación política, sabían que esa nueva formación tan sólo podría tener futuro tras una renuncia pública a la violencia como medio de obtener réditos políticos, por lo que, sería una nueva formación política que cumpliría con todos los preceptos para ser legal.
5- Si es cierto que existen diferentes sensibilidades dentro de la izquierda abertzale, detenciones como esta ¿no estarán dando crédito a quienes dentro de ese grupo menos sensibilidad por los Derechos Humanos tienen?
6- Desde el gobierno ¿quieren cerrar las puertas a la paz?
Considero las detenciones de ayer tan nefastas para el establecimiento de la paz como cualquiera de los atentados de ETA.
Parece que en Madrid alguien prefiere las bombas a los votos.





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