La izquierda europea y la otra izquierda

1. La izquierda se mueve por principios éticos, de ahí que la política no sea un medio para el medro personal, sino para el mejoramiento de la vida material e intelectual de todos los ciudadanos. No caben individuos como David Taguas ni ejecutivos de nóminas multimillonarias que planifican nuestro futuro reduciendo costes laborales.
2. La izquierda en el poder no puede seguir las recetas económicas, políticas y sociales elaboradas por la derecha. Tiene las suyas propias indefectiblemente unidas al mantenimiento y extensión de Estado Social de Derecho.
3. Las elecciones se ganan haciendo creíble un programa, no siguiendo los dictados de las encuestas. Es preferible estar en la oposición denunciando los abusos que estar en el poder cometiéndolos.
4. No es verdad que los objetivos programáticos de la izquierda se hayan cumplido mayoritariamente, antes al contrario vivimos en la actualidad un proceso de desmantelamiento de aquello que se había conseguido sin que exista una oposición clara y rotunda.
5. Partiendo del entendimiento de la política como una ética, la izquierda tiene la obligación de reconstruir sus instrumentos de movilización social –partidos, sindicatos, asociaciones de vecinos, medios de comunicación, sociedades civiles, agrupaciones ecológicas-, hoy domesticados, para buscar el apoyo social imprescindible para enfrentarse en todos los terrenos a quienes pretenden vaciar la democracia de contenidos sociales. Es ahora, más que nunca, cuando el mundo, cuando el pueblo, necesita de una izquierda nítidamente diferenciada de quienes nos han colocado al borde del abismo. Nadie, pues, debe asustarse de reivindicar el papel del Estado en los servicios públicos, en las obras públicas, en la banca o en cualquier otro sector esencial para el progreso de la humanidad y una justa redistribución de la riqueza. No se trata de izquierdistas que quieran refundar el capitalismo –que ya se ha refundado cientos de veces desde el principio de los tiempos- sino de sustituirlo por otro sistema que esté al completo servicio de los ciudadanos en una sociedad más justa y más libre donde los codiciosos, los avariciosos y los crápulas que se juegan el dinero de los demás en casinos trucados no tengan cabida salvo tras los barrotes de una prisión.
Extracto del artículo de Pedro Luis Angosto en La República del que recomiendo su lectura íntegra porque en tan pocas líneas resulta imposible ser más preciso, claro y contundente.
El punto álgido de la lenta y larga agonía que arrastra el sistema capitalista ha llegado justo en el momento en que los partidos institucionalizados de izquierda se encuentran debatiendo sobre el sexo de los ángeles. Desde mi perspectiva, la perspectiva de un ciudadano medio medianamente comprometido con ideales de solidaridad y liberalización del Ser Humano se me hace muy difícil de entender que, cuando más podían hacer oir su voz, nuestra voz, esos partidos no estén en primera fila defendiendo lo que tantos años hemos gritado al oído de quien nos ha querido escuchar y de quien no ha querido también
Desalentador para quien no entiende la política como una forma de vida.
Edito: No rechazo del todo la posibilidad de que los partidos de izquierda se hayan puesto a discutir del sexo de los ángeles cuando han visto cerca el punto álgido de la lenta y larga agonía del capitalismo. Parece lo mismo que he escrito antes, pero no.
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Salud
Muy buena la lectura recomendada. Rescato un punto y comento, de paso, tanto la entrada como el texto:
Lamentablemente cuando llegan al poder (honrosas excepciones) se pervierten tan rápido que uno se siente desamparado y desilucionado a partes iguales, y cuando son oposición, pasa lo que usted, mi buen Picapiedra, dice, están más a la discución del Sexo de los Ángeles (eso sí, en mayúsculas y con charlas taller) que a plantear propuestas y alternativas.
A veces piensan que oposición es decir que "no" y repetir el discurso o decir que "sí" "por gobernabilidad" y repetir el discurso, pero no plantean nada, no se ve su movimiento, no mueven a la gente ni ayudan a organizaciones sociales de otros ámbitos, la izquierda institucionalizada olvida la calle y se centra en la institución...
Por otra parte, no creo que esta sea una coyuntura álgida dentro del capitalismo, ni de decadencia ni nada de eso, es un ciclo más, como siempre tiene. Aunque sí es un buen momento para enseñar que existen alternativas a este modelo, que es lo que NO se ha hecho :(.
Hasta luego ;)
Creo que has dado en el clavo, Jomra. Los partidos se convierten en estamentos cuya única finalidad es supervivencia y olvidan quien les ha puesto donde están y para qué. En lo que a España se refiere, observo desde hace tiempo mucha más combatividad entre las organizaciones ciudadanas que entre "nuestros" representantes en las instituciones. El caso de IU es paradigmático, y ya es mala suerte que ahora que podían sacar pecho y movilizar a su electorado se encuentren sin embargo tratando de conformar grupos de dirigentes hasta las próximas elecciones. Visto desde fuera, muy decepcionanate.