Sobre el anarquismo

[...] Quienes se han visto obligados a alquilarse a los propietarios del capital para poder sobrevivir han sido despojados de uno de los derechos más fundamentales: el derecho a un trabajo productivo, creativo y satisfactorio controlado por uno mismo en solidaridad con los demás. Y bajo las trabas ideológicas de la democracia capitalista, el principal imperativo es satisfacer las necesidades de quienes están en situación de decidir sobre las inversiones; si no se satisfacen sus demandas, no habrá producción ni trabajo ni servicios sociales ni medios de subsistencia. Todos se ven obligados a subordinarse y a subordinar sus intereses a la necesidad primordial de servir a los de los propietarios y gestores de la sociedad, quienes, con su control sobre los recursos, son, además, muy capaces de configurar el sistema ideológico (medios de comunicación, escuelas, universidades, etc.) en provecho propio, determinar las condiciones básicas del funcionamiento del proceso político, sus parámetros y su programa fundamental, y apelar a los recursos de la violencia estatal cuando sea necesario para reprimir cualquier desafío al poder establecido.[...]
[...] En cuanto al socialismo, el anarquista insiste -por decirlo una vez más con palabras de Rocker- en que "o será libre, o no será en absoluto. En este reconocimiento reside la justificación genuina y profunda de la existencia del anarquismo". Al adoptar esta postura correcta, los anarquistas se sitúan en oposición a las corrientes denominadas "socialistas" en el mundo moderno. [...]
[...] En realidad, tras haber conseguido el poder estatal, los bolcheviques se pusieron de inmediatoa destruir el abundante potencial de instrumentos de lucha popular y liberación creados en la Rusia revolucionaria, en particular los soviets y los consejos de fábrica, instaurando el imperio del Partido, que era en la práctica el de su Comité Central y el desus Máximos Líderes -tal y como lo había predicho Trotsky años antes, según habían advertido en su momento Rosa Luxemburgo y otros marxistas de izquierda y lo habían entendido siempre los anarquistas-. Lenin pidió "sumisión incondicional a una única voluntad" y exigió que, "en interés del socialismo", la dirección asumiera "poderes dictatoriales" sobre los obreros, quienes debían "obedecer sin discusión la voluntad única de los líderes del proceso", procediendo a transformar la sociedad en un ejército de trabajadores y eliminando cualquier vestigio del control obrero y el "faccionalismo" que pudieran permitir la libre expresión, el pensamiento independiente y una organización dotada de sentido. Nada de ello había sorprendido a Bakunin, quien, mucho antes, había advertido de que la "burocracia roja" resultaría ser la "mentira más vil y terrible creada por nuestro siglo".[...]
[..] Las luchas revolucionarias han llevado en repetidas ocasiones a la creación de formas populares que pudieron servir como instrumentos de participación democrática y control sobre la vida social y económica, pero esos instrumentos no han logrado resistir el ataque de elementos autoritarios internos y poderosos enemigos externos. Resulta llamativo que los estados llamados "socialistas" y capitalistas actúen a menudo en cooperación tácita para liquidar esas tendencias, que tienen un notable ejemplo en la revolución de obreros y campesinos llevada a cabo en España en 1936-1937, aplastada por un asalto conjunto lanzado por el Partido Comunista controlado por la Unión Soviética, las democracias liberales y las fuerzas fascistas, que, aunque luchaban entre sí, se unieron para reprimir la herejía de un socialismo que sería libre. [...]
[...] Los rudimentos del auténtico socialismo siguen siendo una visión profética y un gran objetivo para futuras luchas. Para acometerlas o, incluso, para entender los problemas que hay que abordar, debemos ser capaces de liberarnos de una red de engaño y distorsión en la que el uso del término "socialismo" para designar un sistema que rechaza decididamente sus principios básicos no es más que uno de sus elementos cruciales. [...]
[...] No hay motivos para suponer que la historia ha terminado, que las actuales estructuras de autoridad y dominio están grabadas en piedra. Pero también sería un gran error subestimar el poder de las fuerzas sociales que lucharán por mantener el poder y el privilegio. [...]
Sobre el anarquismo. Noam Chomsky.
Capítulo 4. Prólogo a la obra de Rudolf Rizman, ed., Antologija anarhizma: Kniznica revolucionarne teorije, Liubliana, 1986.
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Tengo TANTAS COSAS por leer. Y al final, entre estupideces, nunca acabo nada.
He leído muchos artículos y extractos de Chomsly, pero jamás un libro suyo entero. Y es una lástima, porque he visto varios que me podrían interesar. De Galeano, otro que tal baila.
Y un libro que me han dejado de la Guerra Civil, que tiene muy buena pinta. Ahí está, durmiendo el sueño de los justos.
GRRRRR.
Pues nada, gracias por leer por mi, y estractar lo más interesante.
Le decía a un colega de la CNT que yo me he quedado en la 1ª internacional, aún no he tomado partido, por Marx o por Bakunin. Me encuentro cómodo en ambos lados.
Apertas!
Hay material abundante en la red que recoje el pensamiento de Chomsky, pero para lecturas profundas prefiero tener un libro entre las manos y reservar internet para lecturas más cortas y rápidas. Antes que Sobre el anarquismo he leído Obra Esencial de Chomsky, de editorial Crítica. En los dos libros el material que se recoje son conferencias, charlas, escritos... de Noam Chomsky a lo largo de años de fecunda actividad. Son escritos muy similares a los que podemos encontrar en internet (que además salen a mejor precio que los libros), pero uno tiene sus manías y ya está muy mayor para andar cambiando.
Las lecturas de Chomsky son muy interesantes, sobre todo si tenemos en cuenta que él ya estaba dando guerra cuando la Guerra de Vietnam, y posee una visión teórica y de campo apabullante. Sus explicaciones y sus procesos lógicos están al alcance comprensivo de cualquier estudiante de bachillerato, y su erudicción no ha hecho que se vuelva un plasta. Explica lo que sabe y lo que siente sin hacer alarde de conocimientos reservados solo para iniciados. En eso comparte estilo con otra gran referencia para mí: Naomi Klein. A modo de anécdota: el próximo domingo día siete, Chomsky cumple setenta tacos. Habrá que celebrarlo ¿no? ;-)