Clase magistral de homofobia
Es frecuente oir y leer datos y opiniones sobre el nivel académico entre el alumnado universitario. Raramente se evalúa el nivel del profesorado en la universidad.
Video vía ¿Y por qué no?
Gloría María Tomás y Garrido posee un currículum académico impresionante. Pero padece de una tara lo suficientemente importante como para alejarla de la docencia. Padece de homofobia, cuya apología es recogida como constitutiva de delito en el Código Penal en su artículo 510.1, y se castiga con penas de hasta tres años de cárcel.
Las explicaciones de la profesora Gloria María Tomás y Garrido no me parecen en modo alguno suficientes, ya que su problema no radica en su intencionalidad, sino que está basado en una mentalidad intregrista católica que la inhabilitan para la docencia. ¿O es que acaso permitiríamos que un racista confeso diera clases de ética a nuestros hijos?
Más en Arcópoli.
Edito: Creo que me he dejado llevar por mi habitual ímpetu. Tras una pequeña labor de investigación compruebo que la Universidad Católica de Murcia es precisamente eso, una universidad católica :-P, por lo que rectifico algunas ideas de mi apunte y considero que con juzgar a la profesora por apología de la homofobia sería suficiente. Porque si la doctrina católica es homófoba ¿qué narices se puede esperar del profesorado contratado en sus centros docentes?
Tags: homofobia
Meneame |
del.icio.us




Uy, esto ha tenido una repercusión de la leche en la red. Y no es para menos. Por suerte, tanto la profesora que está al lado como el alumnado le pegan un repaso.
Quizá sea una universidad católica, pero entonces quizá cabría preguntarse si deben existir universidades que mezclan religión y enseñanza. La religión, en las iglesias o asociaciones religiosas. No cuando te sacas una ingeniería o filología.
Bueno, las universidades católicas son la continuación de las escuelas e institutos católicos: centros de adoctrinamiento.
Al menos yo, en mi campo, me paso los estudios de la Universidad de Navarra por el ojete. Tienen el rigor intelectual del TBO, están hechos ex-profeso para contentar a la empresa que los paga (que bueeeenos que son los biocarburantes, o al menos Acciona me dice que diga eso).
Por cierto, tampoco creo que esta tipa tenga un currículo tan impresionante. De hecho, menos el doctorado en farmacia por la complu (que sí que merece respeto), el resto tiene menos valor que el carnet de socio del Getafe Furbo Clú.
Si te fijas, son todos cargos a dedo de la Universidad Católica de Murcia, o de la Universidad Opusina Navarra.
Una cateta enchufada, vamos. Pero muy bien enchufada.
No es ya las posturas que defienda, sino cómo las defiende. A mi nadie me acojona con títulos, que uno ya tiene el culo pelao de tratarse con catedráticos que no saben hacer la O con un canuto.
La única autoridad que reconozco es la intelectual, la sabiduría. Esta señora es una bruta, con una finura en el pensamiento digna de un puerco.
Pero vamos, de especímenes así, están las universidades llenas. Y no sólo las privadas (aunque fundamentalmente...).
Ostis, al menos en la universidad pública se accede a través de pruebas selectivas. En la educación privada (al igual que en sanidad) cualquier tuercebotas bien relacionado tiene tu destino en sus manos.